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martes, 23 de abril de 2019

Encuentro ALE- nuestra experiencia

Ya estamos de vuelta. Con nostalgia pero también con ganas de volver para sentarnos, descansar y poder "digerir" la información.😅 Segundo encuentro ALE al que acudimos. Días intensos, una convivencia de 4 días, cargadas de emociones, compartiendo, absorbiendo, escuchando...sintiendo.

Si algo ocurre en espacios como este encuentro es el poder materializar una SOCIEDAD que confía y acepta a la infancia y (pre)adolescencia tal y como es. Son días en los que (por desgracia de no ser un continuo) nos asombramos al ver que hay muchas más personas de lo que pensamos que sí comparten nuestra mirada. Días en los que bebés, peques y adolescentes son de una TRIBU, actúan buscando cubrir sus necesidades, son atendidxs, son escuchadxs, son RESPETADXS. .
En el ambiente se palpa la tranquilidad, la armonía, la felicidad... Se observan conflictos y situaciones que se acompañan desde la escucha activa y la comunicación no violenta, tanto física como verbal. Y es... MÁGICO. 😍


Mientras caminas se ESCUCHA cómo adultxs dicen a peques (que no siempre suyos) "¿estás bien?" "¿qué necesitas?" "¿quieres que te ayude?" Se VEN adultxs y peques que se agachan para poder mirar a los ojos, que abrazan acompañando un llanto, permitiendo que ocurra, sin buscar frenarlo, dejando espacio y tiempo a las emociones. Peques que entran y salen de los espacios en los que nos reuníamos lxs adultxs y son siempre bienvenidxs; peques cuya NECESIDAD DE EXPRESIÓN verbal y motriz se acoge y se respeta. Se ven también grupos de peques y adolescentes jugando en grupo, porque saben que la edad es un número. Los conflictos no llegan a la cumbre del enfado, pues se verbalizan: "no me gusta/apetece X" "no quiero X" "me molesta X" y listo, se atienden y respetan las necesidades de la COMUNIDAD. Qué complicadas se tienden a hacer las cosas y qué sencillo es...
.
Más de 200 personas conviviendo, familias (y algunxs docentes y/o acompañantes) compartiendo espacios y momentos. SE VEN abrazos, sonrisas, adultxs cuidando/pendientes de peques suyx y ajenxs, gestos amables, y palabras amables. Brillan los ojos, conectas, encuentras un lugar seguro, de tranquilidad. Y regresas. 


Toca regresar, y regresamos habiendo crecido un poquito más; con nuevas ideas y nuevos hilos de los que tirar, porque en las reuniones y talleres de estos días ese era el OBJETIVO: tirar la caña y permitir que más tarde cada persona pueda ahora tirar del hilo tanto como quiera o pueda.


Son unos días de información comprimida, sesiones breves pero intensas. Ahora toca "digerir" la información y volver, volver a acompañar a peques para mostrarles que otros MODELOS de sociedad y de relaciones son posibles, que la autoridad y el adultocentrismo tienen los días contados.


Todos los talleres y debates espontáneos nos aportaron, y podríamos escribir largo y tendido de cada uno y nos daría casi para un libro jajaja. Pero sabemos que el tiempo es oro, así que si tuviésemos que quedarnos con un par, serían: 

- Una presentación de una escuela libre con 7 años de camino. Una presentación realizada por familias (¡y ex-familias!) y peques. Ver su brillo en los ojos al contar su proceso, sus baches, sus empujones, y esa alegría e ilusión que contagia... Nos contaron su sensación de pertenencia a un GRUPO, de saber que un proyecto no es de las acompañantes sino de todas las partes implicadas, esa CO-RESPONSABILIDAD que empujaba a las familias a saber que si una marchaba podría desestabilizar el proyecto, que si marchaba una las demás debían hacer un esfuerzo, que sus ideas se escucharían pero teniendo siempre en cuenta que la prioridad era el bienestar del grupo, de lxs peques... Escucharles fue como encontrar un alma gemela, ver como sus pasos y altibajos también eran o habían pasado por aquí. Nos impulsó, nos llegó un "se puede, estás en el camino, cuesta, pero estás". Y hacer ver que si los pequeños proyectos no NOS APOYAMOS y ayudamos entre nosotros, nada podrá seguir, porque la unión hace la fuerza, y ver a otros como enemigos no hace más que perjudicarnos a todos. 

- Un taller sobre la muerte y las despedidas. Un tema TABÚ, del que me atrevería a decir que se habla (y digo HABLAR, no mencionar rápidamente y olvidar) incluso menos que del sexo. 6h repartidas en bloques de 2h por día (que se alargaron a veces a 3h y debates en el comedor😅), para poder digerir la información. Desde la primera hora, escuchar a la facilitadora fue... no sé ni describirlo. Nos maravilló cómo a través de la ESCUCHA ACTIVA nos fue acompañando, logrando que cada unx a su ritmo fuese descubriendo nuevas sensaciones e ideas. La muerte y las despedidas no solo como fin de la vida sino también como fin de etapa, pues cuando algo termina hay un DUELO. Un duelo del que hemos hablado mucho, del cómo y a quién acompañar, de cuánto dura, etc. Nos hemos dado cuenta de la importancia de poder hablar de la muerte antes de que llegue "el día", de no tener más remedio que hablar porque murió la mascota o el familiar, o tener que despedirse de una etapa importante, como puede ser un cambio de cole, una mudanza, etc. Y tanto nos ha enganchado el tema que hemos decidido formarnos más
¡Os iremos contando! 
Ahora, a contar los días para el próximo encuentro, en agosto. 

lunes, 17 de septiembre de 2018

¿Cómo cuidar una isla?

Cada peque que nace, es un pequeño islote, una zona con tierra, y con vegetación visible o latente. Las personas adultas, somos el agua que lo rodea, tratando de nutrirlo y protegerlo al mismo tiempo.

Si subimos la marea en exceso, podemos terminar por ahogar la costa, esa tierra fértil en la que (si damos tiempo suficiente) brotará vida.
Si nos apartamos demasiado, el centro del islote no recibirá agua suficiente y pese a tener una gran extensión y ser muy florecido en las afueras, su centro estará abandonado.



Demos el agua suficiente, sin ahogar ni abandonar. Olvidemos nuestras "mochilas", esas preocupaciones que muchas veces nos empujan a inundar la tierra por miedo a no saber qué surgirá de ella. Dejemos libertad y mezamos al son de las mareas esa isla en la que poco a poco van creciendo esos brotes, permitiendo que cada tallo corrija su rumbo si se equivocó, permitamos que ese islote se desarrolle sin huecos, aportando nutrientes a cada brote, pese a que surjan brotes que no parezcan relevantes, riega todos, nunca sabrás lo alto que crece un árbol si lo cortas al nacer.   
Habrá brotes con flores, otros con frutos, o con espinas, serán gruesos, muy grandes o muy pequeños, a lo largo de la vida, crecerán brotes muy variopintos, pero todos ellos tan importantes como los demás. 



Cada islote, dependiendo de su ubicación, tendrá unas mareas, en ocasiones más altas y otras menos, pero nunca dejará de ser una isla. Si nos alejamos, otras aguas llegarán, y otros brotes surgirán, aunque no será más que un trampantojo, pues el centro de la isla, el corazón, estará entonces tan alejado de la marea que apenas recibirá los nutrientes que necesita. 



Alimentemos el centro de cada ser, con cariño, confianza, compañía, escucha, y mucha paciencia, pues un árbol robusto necesita de muchos años para crecer.


Vendrán corrientes de otros lugares, de las que en ocasiones recibirá nutrientes la isla, unas queriendo y otras ,cual tsunami, sin previo aviso. Pero ese mar que lo acompaña, siempre estará allí, cuidando lo mejor que pueda a su islote, viendo cómo crecen sus brotes, aportando los nutrientes que estén en su mano.  El islote no necesita a nadie que tire de sus tallos ni de las raíces de sus árboles, ni que remuevan la tierra, tan sólo necesita agua que le acompañe y le permita crecer, desarrollarse en libertad.

Y tú ¿ Ahogas, secas, o meces?