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lunes, 8 de abril de 2019

peques-juguete

Siempre he pensado que distinguir entre juguete y persona era sencillo 🤔 y más ahora en un mundo en el que la información está a golpe de click. 🖥️ 

Pero aún así, sigue habiendo peques que son títeres, bufones 🃏, marionetas... Peques que NO son respetadxs, bien en casa, en la escuela, y/o en la ciudad.


"Mira qué PEINADO más chulo le he hecho hoy" "Voy a subirte por aquí a ver qué cara pones" "¡Venga, BAILA! ¡Cántanos algo!" "Dale un susto, verás qué risa la cara que pone" "Ahora te DUERMES, ahora te despierto" "Te siento aquí, te llevo allá, ahora DAME, ahora quita" "Ven, ven ¡Ja, TE ATRAPÉ!" 🤷... .
Y entonces yo pienso: ¿Se está teniendo en cuenta que a quien dirigen esas palabras tienen CEREBRO y CORAZÓN? ¿Que sienten y padecen? ¿Que tienen DERECHO a ser escuchadxs? ¿Que debemos respetar la infancia?

Cuando vemos a peques-juguete, en parques, ludotecas, calles... nos entran unas ganas tremendas de gritar, gritar dando voz a esx peque. 💔 Y más aún cuando se realizan acciones en forma de EXHIBICIÓN y competición entre/para familias "A ver quién es el peque-marioneta más guapx, graciosx, listx..."😓

¿Qué necesidad hay de verles la cara de susto, de OBLIGARLES a bailar y cantar, de llenarles la cabeza de trenzas y lazos, de despertarles, de cogerles sin avisar...? 

Cuando veo eso recuerdo a peques jugando a las familias: sentando a sus muñecos todos en filita y rectos para darles de comer 😬 haciendo el avión ✈️ lanzándolos al aire, poniéndoles abrigos con 25ºC 🧥, jugando a las carreras con los carritos, etc.

Si quieren un juguete, un bufón 🃏 o una marioneta, que lo compren, está bien querer jugar pero no con su/s peque/s.

Porque, como una vez escuché: no pertenecemos a nadie, mas que a nosotrxs mismxs. ¿Quién da voz a lxs peques-marioneta? ¡Va por ellxs! 💪 Como siempre, os animamos a comentar y a difundir. GRACIAS

viernes, 29 de marzo de 2019

¿Saludos?


¿SALUDOS? Hoy queremos compartiros una reflexión de estos días.

Caminando por la calle vimos a un peque de 4 años sacando la lengua a otro, parecía un saludo, pero su mamá rápido dijo: ¡No hagas eso! ¡qué maleducado!


Entonces, pensamos: ¿Dónde aprenden esa conducta? ¿Por qué es habitual que peques de 3-6 años (y mayores) saquen la lengua?  No parece que en un primer momento sea "para molestar" pero parece que rápido cambia el significado cuando alguien se lo otorga: "es burla".


Estuvimos pensando un buen rato hasta que llegamos a la conclusión de que sacar la lengua es un saludo que se le suele hacer a bebés.


Nos pasa cuando vamos de excursión, especialmente las personas mayores, sacan la lengua para decirles hola. Es un gesto inofensivo peeeero, que no lo imiten porque serán maleducadxs. 
Entonces, pensamos ¿por qué se les saluda así? Todavía andamos buscando respuestas 



Por otro lado, queríamos aprovechar para compartiros otro saludo aparentemente "inofensivo" pero que solo se le hace a peques: tocarles la cabeza y/o revolverles el pelo. Se suele hacer hasta que alcanzan una altura superior a nuestra cadera, que entonces ya suelen agacharse a abrazar. .
El año pasado, la mamá de un peque de 4 años nos comentó cómo su hijo, con pelo muy rizado, parecía un imán para estos saludos, y a éste no le gustaba un pelo. Nadie pide permiso, simplemente, se hace, se toca, no se respeta. ¡¿Por qué?! 




Y por último, pellizcar los mofletes. Uno o ambos. Un saludo que suele relacionarse más con las personas mayores, y que seguro su intención (al igual que los demás saludos mencionados) no es ser irrespetuosos sino más bien lo contrario, ser amables, pero... ¿se lo harían a adultxs? Qué manías...




Y tú ¿cómo saludas a peques? ¿Habías parado a pensar sobre estos saludos alguna vez? ¿Se te ocurre algún otro habitual para peques que jamás lo harías con adultxs?
Nosotras siempre decimos: si no se lo harías, pedirías, o dirías a adultxs, no se lo hagas, pidas o digas a peques. "Sencillo" 

Por cierto, si no lo visteis en su momento, no os perdáis los videos de la campaña En sus zapatos. 

martes, 5 de marzo de 2019

¿Cómo entendemos el respeto?



Cada vez vemos más espacios, familias, y docentes, que se auto-definen como respetuosos. Y, al igual que hicimos hace un año con el post "NO SON INNOVADORES", hoy queremos exponer qué supone bajo nuestro punto de vista, ser respetuoso.



Es complicado encontrar una definición que abarque todos los aspectos que consideramos relevantes para definir qué es respetar, pero Laura Rojas-Marcos, doctora en psicología, se acerca bastante a nuestra forma de concebir qué es, y dice: "Respetar es reconocer y aceptar a otros, independientemente de si están de acuerdo o no con nosotros".

En nuestro espacio, consideramos que respetar implica actuar teniendo en cuenta las necesidades e intereses de quienes participan en la acción, velando por la seguridad física y psíquica. El respeto es verbal y corporal.

Cuando no aceptamos y reconocemos las necesidades e intereses de otras personas, pese a no compartirlos, no estamos respetando. 

Tal vez sea "sencillo" (re)conocer los intereses, pero ¿y las necesidades? ¿Qué necesidades tiene una persona? En la Asociación de CNV tienen un recopilatorio de necesidades, agrupadas en 8 grandes grupos: conexión, cercanía, sentido, autonomía, bienestar físico, celebración, paz, e integridad.


Es habitual ver que se realizan acciones (especialmente dirigidas a la infancia) que no solo no parten de un interés sino que tampoco lo hacen desde una necesidad. Entonces ¿están respetando? Para nosotras, la respuesta es clara, NO.

Cualquier persona debe ser respetada, y la infancia además cuenta con la Declaración de los Derechos del niño, sobre la que reflexionamos sobre su cumplimiento aquí. : atención al interés superior, libertad de expresión, juego, etc.

Pero volvamos a la idea principal. ¿Qué es respetar?

Pongamos un ejemplo: Quiere desayunar judías o comer a deshora. Se le niegan, alegando que "eso no es para desayunar" o "no son horas/ espera un rato que luego no comes". Alimentarse es una necesidad, no desayunar judías es un freno cultural, y al igual que tener unas horas pautadas, no implica ningún riesgo físico ni psíquico, por lo que negar el alimento no es respetuoso.

Por otro lado, hay situaciones en las que tener en cuenta sus necesidades e intereses iría contra nuestro respeto propio, y es en estos casos cuando debemos buscar acuerdos en los que ambas partes se sientan respetadas. Por ejemplo, cuando no queremos o no nos apetece comprar un juguete, escuchar una canción, leer un cuento, etc. 

También hay situaciones en las que no hay alternativa posible, es decir, puede que a la persona en cuestión no le interese o no sienta la necesidad pese a serlo; en estos casos, cuando realmente la acción se encuentra ligada a la integridad, a la seguridad física o psíquica, podemos actuar en contra de lo que esa persona nos comunique, pues sería en defensa de sus necesidades y su seguridad.

Me explico: Ir al dentista si tiene una caries. Puede que no quiera, que no sienta que es necesario, pero nuestra obligación es velar por las necesidades (bienestar físico). Por tanto, aunque no quieran, les llevaremos, pues su salud está en riesgo.


Es importante, en estos casos, al igual que en el anterior, reconocer el interés y/o necesidad de la persona, es decir, no es "no vas a hacer X y punto". En la crianza respetuosa, es importante saber que los "porque sí" "porque lo digo yo, "y punto", etc. no son válidos, sino que debemos expresar el porqué de nuestras decisiones, cuáles son las necesidades/intereses, comunicando desde las herramientas que nos brinda la comunicación no violenta, lejos de los juicios.

El respeto es uno de los pilares más importantes, por no decir el más importante, de cualquier sociedad, de las relaciones entre las personas. Cuando dejamos de lado los intereses y necesidades de otros, podemos hablar de faltar al respeto. Del mismo modo que debemos respetar a los demás, no debemos olvidarnos de respetarnos a nosotros mismos, algo que cada vez va siendo más habitual. 

No nos respetamos cuando hacemos algo que no nos apetece, cuando actuamos bajo la sumisión, la resignación o el temor. El respeto hacia uno mismo y hacia otro nace desde la libertad de expresión. Debemos ser modelos, referentes en los que puedan fijarse los peques, pues flaco favor hacemos cuando no les negamos nada (ya hablábamos el otro día de la necesidad de "explorar" la frustración) simplemente para atender las necesidades ajenas.

Es el caso de esas personas que se ven presionadas y/o chantajeadas por sus iguales o sus parientes; un chantaje se realiza teniendo en cuenta y manipulando los sentimientos de otra persona, por lo que implica una falta de respeto. 



Por eso, la palabra RESPETO, está muy presente en nuestro día a día. Pedimos que se respeten, que respeten a los demás (compis, acompañantes y familias), y que respeten el entorno; y somos modelos, velando por el respeto y pidiendo que nos respeten. Así, cuando nos piden algo que realmente no nos apetece, lo comunicamos, les hacemos ver que no pasa nada por decir NO, que cuando algo no nos gusta debemos decir NO, que debemos defender nuestras necesidades e intereses y velar por las de los demás. 


Integrar este modelo se trabaja desde la infancia, desde que ese bebé recién nacido llora y se le atiende, para más tarde girar la cabeza e indicar que no quiere más y no insistir, y después nos cuenta que prefiere comer judías para desayunar, y cuando crecen más que no les apetece salir al parque, etc. Porque así se cría un peque respetado, un peque que sabe decir NO, que conoce sus necesidades e intereses porque no se las impone antes un adulto.

Así que, recuerda, cada vez que algo o alguien se defina como respetuoso, piensa ¿realiza las acciones teniendo en cuenta las necesidades e intereses de quienes participan o impone la/s suya/s? 

Por desgracia, la mayoría de veces, son los adultos los que llevan la voz cantante y marcan qué necesita o le debe interesar a un peque de determinada edad... Es el caso de esos "trabajos por proyectos" tan atractivos (pero que no nacen de la necesidad ni interés de los peques), los peques hiper-estimulados, las fiestas infantiles para bebés, la ropa tan mona como incómoda, las actividades extraescolares,... ¿Surgen del la necesidad e interés del adulto, o del peque? En muchas ocasiones, surge del interés del adulto, ni siquiera es una necesidad, es decir, es un "capricho".


Es un capricho imponer que vistan de determinada manera, que acudan a determinados lugares, que aprendan determinadas cosas, que coman determinados alimentos, que jueguen con determinados juguetes, que se junten con determinadas personas, que se levanten a determinadas horas...y así podríamos seguir un buen rato. Toda acción impuesta que no parta de la necesidad (en este contesto, del adulto), será un capricho, y por tanto no será respetuoso. 

Por otro lado, en ocasiones sí son necesidades, y en ese caso tampoco es respetuoso, pero no por ello debemos excusarnos sino pedir perdón y reconocer que no siempre será posible respetar a otro, siempre y cuando (como escribíamos al inicio) no implique cuestiones de seguridad física o psíquica, en cuyo caso siempre debemos respetar y hacernos respetar. 


Como siempre decimos: confiad y respetad, acompañad sin juzgar; tan sencillo, tan complejo.  


Para terminar, os dejamos un enlace a un vídeo en el que Laura Rojas-Marcos, doctora en psicología, expone su punto de vista sobre el respeto. 



jueves, 20 de diciembre de 2018

Festivales ¿para quién?


Llega el fin de año y el fin de curso y ¡a bailar! Peques de infantil y primaria al escenario, venga, a demostrar ante toda vuestra familia (o tal vez no porque no tienen la suerte de tener un horario flexible), miles de personas y compañeros de otras clases lo bonito y lo bien que bailáis y cantáis. No falléis, que con las horas que hemos dedicado...  ¡¿De verdad?! ¿Es necesario?

Año tras año, muchos coles siguen esta tradición (¿quién narices pensó que sería una buena idea?) y las familias acuden en hordas a ver a su peque, ¡qué bonito, oye! Os voy a contar un poco qué puede haber ocurrido entre bambalinas antes de poder "disfrutar" de ese baile que tanto entusiasma a las familias. Repito, digo qué PUEDE haber pasado, no necesariamente en todos los centros ocurre todo lo que se cita a continuación (aunque en algunos puede ocurrir todo y más), pero si no lo decía reventaba...

Primero hay que escoger la canción.
¿Los protagonistas?
Qué va, las canciones siempre las escogen los profes, que para eso les conocemos y sabemos bien con qué canción se van a lucir o vamos a hacer reír más a las familias.  Bueno, y si somos cole bilingüe o trilingüe, ¡a demostrarlo! Y si en música han aprendido a tocar la flauta que es muy original, también.
Pero... Si no entienden la mitad de la letra
Venga al lío, ya no hay exámenes, bueno tal vez hay recuperaciones, pero ahora toca fiesta, que se distraigan un poco y a ensayar. Vamos, que les va a encantar, porque aprender es aburrido así que cualquier cosa que salga de sentarse 8h será divertido y aplaudido, y si no pues amenazas o ridiculizas y listo. ¿Qué pasa, quieres ser la única persona que no se sabe el baile? Vas a ser la única persona que no van a ver, ¿seguro que no quieres terminar de colorear tu corona? va a ser la única diferente, si no te lo aprendes vas a tener que ir al fondo...
Y ¿si no quieren? 
Da lo mismo si les apetece o no, es horario escolar, y el centro es la autoridad. Lo de escuela participativa lo dejamos para las jornadas de presentación y panfletos. No nos distraigamos con eso, organicemos la actuación, van a hacer lo que digamos, como siempre, somos los referentes y la autoridad.
Ya que no escogen canción ni si quieren participar o no. Escogerán cómo bailar, ¿no?
Lo camuflamos de fiesta, pero seamos claros, se trata de lucirse ante las familias, que todas sepan lo bien amaestrados que están en el cole. Todos en filita, en círculo, o en parejas, que se les vea bien. Bueno, a quienes no les salga muy bien mejor al fondo, no vaya a ser que desentone. Y si tenemos a uno o dos que lo hacen fenomenal, pues al centro, o un papel protagonista, que hay que lucirse. Pero que cuando son chiquitines ni se enteran de si están en el centro o no, simplemente es una fiesta y la disfrutan de inicio a fin.
No sería la primera vez que alguno echa a llorar antes de actuar.
Y como sea uno de los protas... para tirarse de los pelos. A veces lloran porque se han quedado en blanco pese haber ensayado miles de veces o porque se les ha olvidado traer el disfraz, o de los nervios, o por querer ir con su familia o por no verla entre el público.
Lo del disfraz es una odisea.
Para evitar que compitan entre ellos porque uno es más feo o no es exactamente igual que los demás ( y mira que se explica bien en la circular... ) y tener un problemón porque a ver qué haces, ¿que salga? ¿le haces un apaño? ¿le dejas al fondo? Así que para arreglar eso hacemos el disfraz en clase, bueno, si son muy chiquitines lo hacemos las profes y les estampamos las manitas, que son muy graciosas y a las familias les parece muy tierno. Además, así les tenemos más tiempo de entretenidos con preparativos del festival.
Se pasan mucho ensayando.
Pero siempre, por mucho que practiquen, sale un grupo que ayer se lo sabía al dedillo tras las 8525807 horas de ensayo y ahora dicen que se han quedado en blanco.
Siempre hay imprevistos.
Además de peques que se olvidan el disfraz, no vienen, o se olvidan de las cosas, también están los que justo estaban almorzando y se ha manchado todo el traje y es todo un drama porque ya saben que es un día muy especial y que hay que hacerlo fenomenal (además, ya saben que Los Reyes andan cerca y están atentos a todo...) porque seguramente vengan tíos, primos, abuelos y hasta el vecino.
Su mayor jurado serán las familias.
Claro, realmente no juzgan a su peque y lo comparan con otros, juzgan a la escuela, tienen que enseñar a las familias lo obedientes y listos que son todos gracias a nuestra guía. Todos sentaditos, en filita, o incluso en trona si son bebés, qué disciplinados, maravilloso. Los más mayores ya demuestran lo que les ha sido enseñado por exámenes, pero esto es una presentación en directo, una prueba con un jurado, unas oposiciones en toda regla, hay que poner toda la carne en el asador ante las familias. Para los peques también son las familias su jurado más importante, aunque saben que su profe está a un ladito mirando muy atentamente y pondrá malas caras si algo no sale como estaba previsto. Eso sí, terminar la actuación y ver a todas las familias sonriendo, aplaudiendo, diciendo lo bien que lo han hecho aunque no fuese verdad, vale la pena todo el esfuerzo, para peques y para profes.
Tal vez se han quedado como estatuas, pero les  decimos qué bien lo han hecho y qué guapos están porque es fiesta.
Y luego, además del vídeo que graban para enseñarlo a todo el mundo, se hacen fotos con unos, con otros, con profes, con amigos, y cualquiera que pase, porque hay que recordar el día. A veces están tan cansados que (de nuevo) lloran, pero están tan guapos, y ha sido tan bonito...
Sin duda es un día muy importante, aunque sin familias no se haría.
Si no fuese por mostrar nuestros dones docentes, pasaríamos el día jugando y de fiesta, porque es verdad que es agotador para profes y peques todas las horas de ensayo y preparativos, es un estrés...
La verdad no sé porqué se hace.
Conozco centros en los que la fiesta es realmente una fiesta, un encuentro, un tiempo de disfrute junto a las familias y otros compis, en el que bailar cómo, cuándo, y cuánto quieran. Visten ropas cómodas en vez de adornos que "pican" o disfraces que hacen de caminar o ir al baño una misión casi imposible.
Tal vez las familias deberían dar voz a sus peques y negarse a que su peque participe si no quiere.
Será la oveja negra, aunque si vamos difundiendo no lo será por mucho tiempo. Las familias no son conscientes o no reparan en lo que implica esa fiesta tan "divertida" en la que su peque puede que haga una actuación digna de Hollywood o un desastre digno de YouTube, porque sin duda se trata de disfrutar a costa de los peques.

*Nótese ironía en todos los puntos anteriores. 
En nuestro centro, las fiestas son junto a las familias no para deleite de éstas. La comunidad educativa decide en conjunto qué y cómo celebrar, teniendo muy en cuenta la decisión de los protagonistas. Incluso en los cumples, deciden cómo celebrarlos, porque es su vida, porque no están para hacernos bailes, porque su única tarea es jugar, porque si quieren bailar y mostrarlo lo harán, porque debemos RESPETARLES, no son nuestras marionetas ni monos de feria.



sábado, 5 de septiembre de 2015

"Libre" no es "sin límites"

Una de las imágenes que suelen aparecer en la mente de las personas que escuchan hablar por primera vez de una escuela libre es una escuela con niños salvajes, asilvestrados, sin ninguna norma, es decir sin límites y sin respeto.

Eso no es nada real, aunque los espacios con limites (físicos y morales) ... son demasiados, y por supuesto innecesarios.


En una escuela libre, hay límites, son límites claros y con sentido. Fuera de ellos, si surge algún conflicto, suele añadirse una norma específica para un momento o una situación concreta, no sin antes llegar a un consenso por parte de todos los afectados (vía asamblea democrática).

Los límites básicos, que aparecen en todas (o casi todas) las escuelas libres son tres, y están basados en el respeto.

- Respeto a uno mismo: Los individuos de un entorno educativo deben sentirse libres de expresar su pensamiento y expresarlo como, cuando, donde y con quien deseen, sin sentirse influenciados por otros. Además, el ser humano debe velar por su integridad física, mental y emocional, alejándose de seres o espacios peligrosos.

- Respeto al otro: De la misma forma que nos debemos proteger individualmente, también se debe evitar a toda costa dañar la integridad (física, mental y emocional) de otros. No se intervendrá en el juego o actividad de otro sin permiso de éste, y se respetará que alguien no quiera compartir (Si obligamos a compartir, nunca sabrá qué es el placer de compartir) "Si un niño no es respetado, no respetará"

- Respeto al entorno: El espacio y los materiales deben ofrecerse cuidados y ordenados para que inciten a que quien los use los cuide y ordene. Desde que nacen, se les inculca que las cosas tienen un valor y que no podemos romper los elementos del entorno. Los materiales deben dejarse siempre en el mismo lugar que se encontraron y en las mismas condiciones. Además, se cuidarán y respetarán los otros seres vivos: plantas y animales.

Son sencillos, pero son verdaderamente los únicos que deberían existir para garantizar una convivencia armónica ya que engloban los requisitos básicos para contar con un espacio respetuoso y libre.

Cumpliendo esas tres normas generales, los peques son libres de usar el material que, cuando, donde y con quien deseen, así como el espacio. Eso es la libertad de una escuela libre. Libertad de expresión, respeto por el ritmo y las necesidades de cada niñ@.

Dentro de el respeto hacia los demás surge el tema de la resolución de conflictos, un tema tan amplio y enriquecedor que prefiero comentarlo en otra entrada.

Por último, surge el miedo de las familias, el temor a que se lesionen físicamente, a que no aprendan suficiente, no se nutran bien, etc. Son todos los "y si..." que también merecen una entrada.